*CONTRA- ARTE- LETRAS- INFO- CINE- COMIC- FOTO- MÚSICA- ETCs de BARRICADA

…porque el ARTE ataca, mueve, conmueve, sacude, atraviesa, no decora galerías, no pinta para la corona, es irreverente…o NO ES ARTE

*LA PACHAMAMA ES NUESTRA

Tierra-Luz-Agua-Aire no se negocian. Pasado-Presente-Futuro…somos parte ¿QUÉ HACEMOS?

*GRAFFITIS

Lameré tu piel, Ciudad, con mis graffitis. CACHILO en los muros de la memoria. Nombraré tus calles con OTRA HISTORIA. LaS LenguaS ARDEN, se sublevan…

*REFLEXIONES DESDE EL INODORO SIN AGUA

Recuerdo- Memoria- Olvido- Desapariciones- Deuda- AMBRE sin H- SOLIDARIDAD no es caridad

martes, 15 de junio de 2010

Por Carlos A. Solero *


Los mezquinos intereses y la vida
 
En el presente como en la antigüedad es una lamentable práctica de los que gobiernan, la de atacar a los mensajes, sobre todo si estos son portadores de malas noticias.
Como es sabido para el capital en cualquier latitud lo único importante es multiplicarse, y esto es irrefutable, no trepidan en arrasar con la vida en todas sus manifestaciones.
En la región esto es evidente desde hace mucho tiempo. La devastación sistemática de la selva de Yungas en el norte, el implacable avance de las empresas mineras en Catamarca y San Juan, la destrucción de bosques, el ataque a la biodiversidad en la Pampa Húmeda y la sojización. La contaminación de cursos de agua con la anuencia de organismos públicos.
Los obstáculos para la continuidad del lucro irrefrenable y predador son los pobladores directamente afectados. Pero al fin y al cabo antes o después todos lo somos de algún modo.
Por estos días y una vez más los vapuleados por los funcionarios de turno son los vecinos de Gualeguaychú, pero poco antes lo fueron los de Andalgalá y antes los que se oponían al basurero nuclear en Gastre (Chubut).
Si algo enseña la ecología social es que los intereses mercantiles y el equilibrio de los ecosistemas son incompatibles. No puede haber un capitalismo verde. O se elige preservar la vida en todas las manifestaciones o se concede la expoliación irracional de los recursos.
Hace algunos años en un magnífico ensayo Castoriadis mostraba las falacias del desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas, explicaba que el progreso era una ficción construida desde el siglo XVIII con la Revolución Industrial. En realidad, ese desarrollo económico no es sostenible en términos de una convivencia que garantice las mismas posibilidades de alimentación, vivienda y salud a todos los miembros de las comunidades. La base del sistema es la desigualdad y para que unos pocos atesoren en sus arcas, las mayorías deben seguir sufriendo la injusticia.
La cuestión para nosotros no es si se liberan o no pasos viales para libre circulación de mercancías de las corporaciones empresarias. Nuestro objetivo como pueblos debe ser si logramos detener la devastación de los ecosistemas de los que formamos parte aunque no siempre seamos concientes de ello.
*casolero_1@hotmail.com

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